La ciencia y arte de sanar a través de las manos

La utilización de las manos para sanar o curar es tan antigua como el hombre y ha tenido muy diferentes desarrollos.

Se utilizan las manos siguiendo una inspiración que es casi sentido común o siguiendo técnicas especificas, algunas veces empleando herramientas y otras usando directamente las manos para aplicar por ejemplo un masaje, presión en puntos específicos del cuerpo o manejando la energía que puede influir en el equilibrio y bienestar del cuerpo y la mente. Y es en este aspecto que nos centraremos en este articulo.

El uso de la energía vital para sanar, viene de disciplinas ancestrales y ha sido trabajada por múltiples culturas alrededor del mundo. Esta energía es también llamada prana en sánscrito y es el mismo concepto que los chinos denominan chi (qui) o los japoneses ki, el pneuma del que hablaban los griegos, el rhua de los hebreos, así como también el bioplasma o éter que estudian actualmente los científicos describiendo algunas leyes de su comportamiento. Todos estos conceptos se refieren a una energía sutil, no visible con los sentidos comunes (aunque posible de aprender a percibirla a través de ellos) pero que hace parte de cualquier organismo, encargándose de mantenerlo vivo, fortalecerlo y suministrar la fuerza vital necesaria para cualquier actividad; es ese «soplo de vida» del que hablaba Galeno el padre de la medicina moderna.

Muchas técnicas que utilizan esta energía vital, lo hacen canalizado lo que generalmente se denomina energía universal  y en estos casos, las manos son el punto de salida para aplicarla en determinada zona. El tipo de energía que se puede canalizar, varia de una técnica a otra y en ciertos casos de una aplicación a otra dependiendo del tratamiento. Es decir, hay dentro del espectro de energías disponibles -por decirlo de alguna manera- varias vibraciones o niveles diferentes y, hay técnicas que utilizan una energía sutil para toda aplicación y otras que diferencian dentro del prana por ejemplo, formas más densas que pueden aplicarse en zonas no delicadas y ayudar inclusive a desintegrar un tumor o pranas muy sutiles que se aplican a zonas delicadas como el cerebro. Una analogía que permite aclarar muy bien lo que sucede con estas energías e inclusive con la forma de percibirlas y como actúan, es lo que sucede con el espectro de la luz normal. Conocemos que hay una gama de luz que podemos percibir con los sentidos comunes pero sabemos que además existe la gama de ultravioletas y la de infrarrojos, que no la perciben nuestros ojos, pero que existe realmente y tiene efectos inclusive sobre el cuerpo físico. La energía sutil, aunque no estamos acostumbrados a percibirla con nuestros sentidos comunes, podemos aprender a percibirla con ellos, a «verla», «escucharla» o «tocarla», que es uno de los que mas fácilmente se puede desarrollar.

los efectos de la aplicación de esta energía sutil pueden verse y medirse sobre el cuerpo físico, por ejemplo en la emisión de fotones después de la estimulación de ciertos puntos sobre el cuerpo biológico con agujas de acupuntura, acupresión, luz o la simple proyección de prana de las manos de un sanador; Y por supuesto pueden registrarse en los efectos que tiene en la enfermedad que se esta tratando.

Esto implica entender que nuestro cuerpo esta compuesto no solo por la parte física, sino además por ese estrato de energía sutil conocido como aura, doble etérico o cuerpo bioplásmico, que esta envolviendo e interpenetrando el cuerpo y que va mas allá ; Este campo de energía sutil esta formado por un entramado de canales de energía que circulan en todas direcciones y se interconectan formando a su vez vórtices energéticos que son los llamados Chakras. Estos se constituyen en los principales puntos de entrada, salida y distribución de esta energía sutil y van a influenciar cierta zona del organismo, alimentando energéticamente los órganos y funciones correspondientes.

Cuando esta energía fluye limpia y libremente de un sistema, el estado de salud es optimo ; pero esta puede -por muy diversas causas-, debilitarse o acumularse formando bloqueos o congestiones que si son continuos y permanentes van a afectar la calidad y/o cantidad de la energía que entra en dicha zona y por consiguiente afecta también los órganos y funciones que vienen allí «alimentados». Desde el punto de vista energético, la enfermedad es entonces la manifestación de un déficit o un exceso de energía congestionada que impide al organismo mantener en equilibrio sus funciones y esto es valido tanto para el aspecto físico, como para el emocional y/o mental. Estos estados de desequilibrio que se manifiestan como síntomas o dolencias, pueden ser detectados y tratados a nivel energético a través de métodos simples pero muy eficaces como en el caso de la Terapia Pránica. Una técnica desarrollada por un ingeniero filipino-chino, el Maestro Choa Kok Sui, con base en el estudio profundo de sabidurías antiguas y modernas y puesta en una síntesis práctica, segura y fácil de aplicar.

En una técnica como esta, lo que se hace básicamente es valerse del prana para ayudar a equilibrar un organismo que esta en desequilibrio. Por medio de técnicas como la limpieza consistente en retirar bloqueos y congestiones de energía enferma y la transferencia de energía sana y limpia para facilitar los procesos de recuperación -que son una tendencia natural en cualquier organismo vivo- se ayuda a que el sistema pueda re-establecer su equilibrio natural.

Ana María Vargas

Psicóloga, Terapeuta Pránica

Instructora de Sanación Pránica para España y Portugal

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